alguna vez yo.

Como el cristal que rompe en mil pedazos la calma al caer al suelo.
Los sueños se estrellan contra el inerte muro cuando mueren los silencios. 

La imagen difusa tras el pedazo acristalado de mis llantos, ya casi no muestra los rasgos de tu mirada.
Poco a poco tú, vas desapareciendo y no es que no te hubiera amado, solo, que acepto el oprobio roto de tus deseos.

Ya,  las tardes son distintas, sube la marea y las agitadas aguas del desconsuelo, encuentran en la solitaria luna de mi calma, la Paz  y sosiego para mi solitaria alma.

Comienzo entonces y bajo otro nombre, aquí en  los astilleros del presente a reparar los aportillados  cascos de mi nave. 

El sol asoma y la marea se prepara para llevarme,  en un nuevo e impredecible viaje hacia otros puertos, donde vírgenes sueños esperan para conquistarme.

En donde vírgenes y también mis sueños, serán parte de los sueños de otra nave.

Por fin,  dejará de aullar lastimero este silencio  que se alimentó de mis malogrados llantos, esos que al perder sin Consuelo mi envejecido puerto, 
No encontraron en tus brazos ni piedad ni amparo.

Como el cristal que rompe en mil pedazos la calma al caer al suelo, tus ojos verán mi rostro llenando el firmamento.
Tras los miles de destellos que repetirán una y mil veces mi nombre y cuanto yo, Salomón Montes,  alguna vez por ti, estuve dispuesto a desaparecer. 

Shlomó! MR