Kuyen el hombre bajo la luna.
Kuyen el hombre bajo la luna.
Comienzan a caer lentamente las teclas negras de noche, las olas parecen perder intensidad, de todas formas ellas vienen y van.
El frío canto de las horas, nos invita a tomarnos las manos, a caminar juntos por la hornilla del mar.
A sentir la brisa helada escabullirse por nuestros cuellos.
Nos sentamos por un instante sobre la arena, aquí, a solo unos metros del mar y bajo la mirada cómplice lunar.
Te mire, mientras me mirabas, silencie, las intensiones de tus palabras antes que dieran a luz, con un suave y eterno beso que aún sostengo.
Nos vamos luego por un café hirviendo, nos miramos mientras en silencio nos decimos a cada instante cuanto nos amamos.
La sombra impertinente junto a nosotros, buscaba despiadadamente separarnos.
Esa noche al menos; Felizmente para nosotros no lo consiguió.
Pero hoy, la sombra lunar que baja cada noche, me restriega en mi rostro y a carcajadas haberte arrebatado de mis brazos.
Esta vez, triunfó el engaño, esta vez, nos apartó como quien aparta los leños de la hoguera para ver morir las llamas.
Hoy, suelo sentarme bajo la solitaria mirada de la luna, recordando aquellas horas que juntos tú y yo, hiciéramos eternas.
Shlomo! MR