La última batalla.
La última batalla.
Cae una gota de agua mientras rompe el minutero que marca otro paso más.
En la cama, con dificultad vuelve a respirar, mientras que sus costillas se hunden y pierden en el abdomen, sus ojos, van perdiendo el brillo; mientras la oscuridad va cubriendo el iris que alguna vez fue.
Cae nuevamente el minutero sobre otro lamento del tiempo, la gota de agua rompe el silencio mientras que el viejo, vuelve a levantar sus costillas con dificultad al respirar.
Su lengua, pegada al paladar, busca sosiego en un poco de humedad.
Doña Laura, agotada busca en la cocina junto a sus hijas descansar de largas jornadas de trasnoche; esperando lo que hoy parece será el trágico final.
Nosotros aventurándonos a lo que se venía,
nos disponíamos a viajar.
Mientras vuelve escandaloso a caer otro minuto más y junto a el, otro quejido devastador del viejo que se perdía sumergido en la gota de agua que nuevamente interrumpía la paz.
Este día, a penas pudimos almorzar; Sonó el teléfono.
Mi padre, se decía angustiada, ya le cuesta respirar, desde el otro lado del auricular.
--Como respira dije yo--
Con dolor y desde las costillas únicamente, juntamente con el reloj que a dejado de funcionar, me respondió la voz.
Despídanse, bésenlo, perdónense y ámenlo, porque con suerte pasa algunos minutos más.
Nos apresuramos en guardar las cosas para viajar, pero nuevamente, cae el minutero sobre un último minuto roto por el silencio de una lágrima; que golpeó las mejillas del viejo que lanzo un final suspiro y luego se marchó.
Se detuvo por fin la gota de agua que caía persiguiendo los minutos que huían, juntamente con la vida que se llevó.
Corrimos hasta su lecho, el iris roto enlutado por el silencio, nos decía a todos que ya todo terminó.