Reflexiones de despedida.
¿Y quien no a tenido un mal día?, Me dijo don efra mientras sostenia la mirada.
¿Quién no sé a equivocado? Añadió mientras veía como lentamente crecían las primeras flores de su jardín.
El hombre, es golpeado desde que nace, primero por los hombres que le reciben al salir del vientre de la madre, luego por el fastidioso sol que nos doblega tras el trabajo diario, más, cuando este; es escaso y tenemos que abandonar a nuestras familias para correr tras el pan de cada día.
Yo, me equivoqué tantas veces, les falle, decía mientras soslayaba el suelo con la mirada.
Pero de las caídas se aprende, respondía luego; como quien se resiste a dejar de nadar hasta encontrar pronto la orilla.
Y así, uno ni se da cuenta cuando llegan los años, así como cuando estos ya se acaban, ¿Iré a ver esta pajarita crecer? Agrega con un tinte melancólico en el gastado sol de su voz.
Luego, luego guardo silenció y en el encontramos tanta sabiduría como en el sonoro canto de sus palabras.
A mi viejo, a mi amigo, a don Efraín un manantial de experiencias queriendo encontrar el vuelo.
Shlomo! MR.
Shalom!