reflexiones de un viajero

Cuando veo el cielo en su Inmensidad y trato de sumergirme en la profundidad de su infinita esencia, Cuando veo los vapores que suelta la Tierra por las mañanas al salir el sol y como estos ascienden hacia las alturas para convertirse en parte de todo lo que mis ojos no ven;  Pero qué sin lugar a dudas, aquí están

Me doy cuenta,  de la insignificancia molecular qué somos nosotros los hombres ante el imaginario cósmico que permitió nuestro ser.

Porque sí contemplo el mar, perdiéndome en el sonoro canto de sus olas y logró ver el horizonte hasta donde mi vista alcanza;  ¿Pero qué tan grande es el mar, qué tan profundo serán sus aguas? Siento que, tan sólo una pequeña parte de lo que el universo es para todos nosotros.

Cuándo inhaló del aire del invisible  oxígeno que mis pulmones beben y abro mis sentidos a la suave brisa de la vida digo.

¿Qué es el hombre para que le recuerdes y para que tengas memoria de él?

Somos como la hojarasca qué pérdida en el suelo,  envejece bajo los tiernos rayos del sol y moribundos perdemos los sentidos, impactados ante  el mundo que nos alimentó.

Somos Afortunados, porqué a pesar de los infortunios tropiezos de la vida, aún con esto,  podemos extraer de los viejos robles caídos al suelo, experiencias, sueños y esperanza de mejores tiempos. 

No digas que los tiempos pasados fueron mejores,  porque jamás lo dirás con sabiduría dice el texto.
Ni que hoy es mejor que ayer,  porque cada día trae su propio afán.

Con todo esto cuando vuelva a abrir mis ojos por la mañana, Sólo me resta agradecer.

Shlomo 
 Shabat shalom. 
19/12/2020