Luto.

La fragilidad de la vida nos muestra lo que realmente somos. 

Somos como esa niebla de madrugada que oscurece el naciente brillo de la mañana, pero de pronto rompe el alba y la luz florece como salto de aguas salutíferas.

Antes de ver la luz, la oscuridad nublara nuestras miradas, el silencio reinara por fin en nuestros dormidos oídos y solo entonces,  se abrirán nuestros ojos ante la eternidad de las almas.

Que descansen en paz todas las almas que se llevó esta mortal enfermedad y que hoy están a la espera de ser levantados en ese esperado día final.

Shlomó Bem Adonaí