Miras y ardes.

Cansado de no ser correspondido, de esperar milenario junto al arroyo de tus besos, que tus aguas besen mis resecadas esperanzas.

Raíces que mueren en cada intento por germinar en tí, las semillas originarias de este amor que late y ama.
Ya no habrá esperanza, muerta la raíz, la copa florida de este amor cruje y cae.
Se astilla y requiebra en una escénica agonía; porqué su cuerpo arde ante el soplo imperceptible de la vida.

Mientras tus aguas miran y siguen inconmovibles ante mi último suspiro.

Shlomó Bem Adonaí