Otros, luego nosotros.
Cae la noche y los hombres corren a esconderse tras el cortinaje oscuro del silencio.
Poco a poco, el mudo consonante de las calles abisma los rincones vacíos de la razón.
Poco a poco todos duermen, otros, algunos otros, callan y mueren; Solo otros volverán a verte,
sí, otros mueren, hasta que nos toca ser los otros.
Velo entonces el vuelo sombrío de la madrugada, allí donde el llanto es palabra y las palabras aullidos indelebles por el negro cortinaje de la vida,
esa que hoy, ya no es vida.
Amanece y ya no es lo mismo, poco a poco quiebra el paso de las horas el avasallador ruido de estos días.
Esos que para todos ya no es el mismo,
Por la ventana se cuela el gritó de los niños, los motores de los buses y el nostálgico silencio del vecino.
Porque en el olvido ha quedado el llanto amargo de la despedida, esa que a mitad de la noche nos arrebato de entre nuestros brazos, el amor y nos a abierto una vieja herida.
Atrás quedaron los pasos, el eco de sus palabras, atrás las risas y cansadas canas.
Atrás quedaron olvidados algunos de sus preciados tesoros, el amor de María por ejemplo.
atrás el trabajado esfuerzo por tener más de lo que realmente necesitamos.
Cae la noche y con ella, las vacías calles que se cubren de miseria, por la nostálgica partida.
Shlomó Bem Adonaí
San Bernardo
28-02-2018