ven.
Ni los muros, ni las piedras en las entrañas de la tierra; podrán sujetar con el más fuerte metal de los grillos de la muerte, el amor que arde en medio de mi ser.
Ven, sí, tú amiga ven, desciende al sueño infinito de los tiempos. desciende al jardín florido de mi lecho y reposa aquí tu cabeza en mi olvidado pecho.
Para cuándo mi corazón sienta frío, lo anides en el seno alado de tu amor por mí, amiga ven y duerme junto a mí.
Shlomó Bem Adonaí
2019 marzo 14.