Cuando una mentira la mostraste como verdad.

 En el goteo infinito de mis recuerdos, inundas a pesar del tiempo y el destierro de mi alma de la tuya lo que aún siento.

Y es que sigues provocando en mis cansados ojos muchas tormentas más.



Porque y aunque lo dudes, no existió una sola noche que no te soñara ni que suplicará piedad al señor de los sueños, implorándole volverte a encontrar.

Pero como un perro apaleado por la soledad, casi siempre terminaba sumiendo mi cabeza en el piso, llorando y en silencio tratando de no desmayar.


By: Shlomó Bem Adonaí