Cómo negarlo
Me encanta verte dormir en calma, mientras el mundo sigue y pasa.
¿Cuándo y a que hora aprendimos a olvidarnos?
¿En que punto cardinal del corazón fue que condenamos al amor a vivir encadenado a la razón?
¿Donde quedaron tus besos, esos primeros besos que desnudos al roce de nuestros labios juraban amor eterno?
¿En donde nuestros sueños se quedaron despiertos, a la realidad moribunda de un consuelo que despunta en el filo agudo de un despeñadero?
el cual se ha de llevar nuestras ultimas caricias al abismo fúnebre del desamor y las nostalgias.
Mientras tanto, yo digo; a muerto, a muerto, el amor a muerto en nuestros cuerpos.
Nuestras almas ya no arden al roce de nuestros sueños. A muerto, a muerto con desgarros y mutilado a muerto, en un corazón baldío en silencio y sin consuelo.
By Shlomó Bem Adonaí 27-mayo-2014
