Por fin ya no te quiero.
Que frío y escarpado llanto, exentos de lúgubres momentos
que cuartos tan llenos de ausencias trémulas y descontentas.
Que no detiene a la mala hierba, ni por nostalgia ni por nobleza.
No alcanza el abismo azabache de tus ojos a librarme de mis tormentos.
Cuando llueve y cae el frío de tu olvido, mi cuerpo nutre de hierba a la madre tierra que cual hijo en desventura, carga entre sus Barrosos brazos de ánforas y orugas.
Y es que por fin ya no te quiero, por fin no te recuerdo a pesar que a diario formas parte de mis dormidas pulsaciones que algún día, dieron vida a mis sueños, penas y alegrías.
By Shlomó Bem Adonaí
