Divina vereda del destino.

Deliciosa y  delicada  línea imaginaria de tu amorenada espalda, esa que tránsito a diario con el tibio filo de mis besos. 

Solo un instante  puede y me sirve sí,  solo un momento y es lo que no era... 



Lo demás viene al destapar las mariposas que revolotean sedientas aquí en tu vientre. 

Mientras tanto, la bella acuarela del  juego de sombras reflejada en tus piernas; me llevan hasta tus ojos y me suben hasta las alturas de tus mágicos cabellos.

Yo, le pondré días a tus mariposas para que vuelen libres y dispersas mientras sueñan.

Y caminaré tras el horizonte oblicuo al final de la línea imaginaria de tu espalda.

Sí, allí donde nace la vida y brotan cristalinas tus frescas aguas.


Shlomó Bem Adonaí

14 junio 2017

San Bernardo